Chile: La uva de este año ya está toda vendida
Publicado por machimar en 11, Marzo 2008
10/03/08
Productores desconocen su potencial productivo, su capacidad empresarial y el valor de su labor. La industria viñatera también tiene tareas pendientes.
Como un péndulo se mueve el precio de la uva. Mientras en 2007 se llegó a pagar 35 pesos el kilo de cabernet sauvignon corriente, durante esta temporada, cuando está comenzando la vendimia, los precios superan los $100. Y si el año pasado parecía que la uva sobraba, ahora resulta que está toda vendida …
Fuente: El Mercurio | Martina Salvo de Oliveira
… El oscilante comportamiento ya no sorprende a los productores de vides, quienes hoy incluso se declaran conformes. Y es que para muchos, el alza permite recuperar en alguna medida las pérdidas pasadas.
Por su parte, los productores de vino, tampoco parecieran inquietarse por el ‘bamboleo’ del rubro. El panorama actual sitúa a la industria en una inestabilidad tal, que especialistas no descartan que a futuro ocurran nuevos y repentinos cambios para bien o mal.
Detrás de tanto vaivén hay algo que pocos notan. La conclusión es que en la industria del vino, el eslabón de productores y compradores carece de equilibrio, falta la seguridad de saber qué va pasar a corto, mediano y largo plazo.
Los actuales precios son como un “parche curita”, que tapa de forma superficial el problema; falta resolver el tema de fondo, develar el cómo potenciar la industria, hacer esfuerzos por fortalecer una imagen país y trasparentar la información.
“Hay que hacer un diagnóstico del productor, de la rentabilidad, de la calidad del viñedo chileno, analizar dónde hay que reconvertir. Quizás hoy nos sentimos mejor, pero la radiografía indica que estamos enfermos”, señala el vicepresidente de la Corporación Chilena del Vino, Eduardo Silva.
Esa realidad se grafica en que los productores no sólo desconocen su potencial productivo sino que incluso ignoran el manejo efectivo de costos.
“Ellos debieran conocer lo que tienen: su suelo, su clima, sus plantas, sus recursos, su gente, su producción, su capacidad empresarial y su gestión”, sostiene Silva.
Para Juan Pablo Lasserre, ingeniero agrónomo especialista comercial, es tal la ignorancia, que muchos productores ni siquiera conocen lo que vale su labor.
“La gente debe saber cuánto le cuesta producir. Esa es una de las formas en que pueden descubrir qué hacer. Hay gente que cree que está bien producir vinos varietales a 10 mil kilos por hectárea, y eso no es así”, indica.
Esta falta de proyección de la industria y la oscilación constante de precios terminarán por repercutir en las exportaciones. Al menos eso prevé Marco Odam, corredor de uva.
“La gente cree que la tendencia de exportación va a seguir igual; es decir, aumentando a razón de 20% al año. Yo creo que se va a frenar aproximadamente en octubre, porque los que compraban a $70 no van a hacer lo mismo con el kilo de uva a $150″, explica.
Las viñas también tienen un rol fundamental en el proceso. Para potenciar la industria y lograr consolidarla más allá de una temporada, es necesario que emprendan con vehemencia acciones que fortalezcan la base. En el tema de precios se debiera reconocer en forma “objetiva las calidades de la uva, pagando de acuerdo al destino final de los vinos. Eso incentivaría a los productores”, sostiene Silva.
Apoyar la gestión comercial a nivel de empresa y país, y trasparentar la información, serían otros puntos que debieran abordarse con mayor ahínco. “Las viñas compradoras deben esforzarse, tanto en el exterior como en el país, en apoyar campañas para la mejora del consumo. Asimismo, es fundamental fortalecer la transparencia en la información técnica, de mercado y de precios. Esto ayuda a los productores en la toma de decisiones correctas”, explica Silva.
Altos precios: arma de doble filo
Aunque el actual incremento en los precios ha favorecido a los productores de uva, al menos para que recuperen parte de lo que perdieron en la temporada pasada, especialistas del rubro tienen reparos. Los precios bajos, atractivos en un comienzo para empresarios viñateros y potencias como China, perderían su encanto con el alza.
“El año pasado gran parte de nuestro crecimiento fue al mercado chino, país que compra vinos baratos. Al subir los precios no somos sus abastecedores. China necesita vinos a 30 o 35 centavos de dólar el litro, entonces se va a abastecer de mercados como España, Francia o EE.UU. Eso puede rebotar en que podría quedar un nuevo stock en Chile y volver a bajar la tendencia de los precios”, sostiene Lasserre.
Marco Odam coincide con esa visión. “Mercados que necesitan la marca Chile, como cabernet sauvignon, van a seguir, se adaptan al precio. No así otras marcas de Canadá o China, donde se mezclan los vinos. No les importa si el origen es Chile, EE.UU, España o Francia” expresa.
Para Silva, el escenario actual debe incentivar a los productores a reaccionar y definir, ya sea respecto de volúmenes, inversión en mejores etiquetas o a la producción de graneles.
“Es un buen momento para recuperar pérdidas, y tomar decisiones de cambios en algunos casos. Para proyectar la industria chilena en 10 o 15 años es necesario que las empresas definan su economía a escala. Hay que ver cómo se está objetivando la industria para decir qué es bueno y qué es malo”, concluye.
Situación de los productores
La necesidad de contar con materia prima para abastecer nuevos mercados, ganados principalmente por la merma que produjo la sequía australiana, terminó por incrementar los precios de la uva. La mayoría de los productores aprovechó los precios para vender su producción.
“Casi todo el mundo vendió aprovechando el cambio. A estas alturas son muy pocas las uvas no comprometidas”, explica Patricio Crespo, productor de vides.
Y la mayoría está en esa línea. Mientras Rodrigo Bauzá, productor de uvas orgánicas, reconoce que tienen comprometido el 100%; Jaime Yáñez, productor presidente de la Cooperativa de Loncomilla, confirma que al menos dos tercios de su producción están vendidos. “Hay que ser cautos. Estimamos una merma del 20%, entonces tampoco queremos sobre vendernos y después tener problemas para cumplir el contrato”, explica Yáñez.
Dólar y otras variables
La baja sostenida del dólar, la sequía, y el incremento en los precios de la electricidad, aguas, y mano de obra son factores a considerar.
Para André Beaujanot, profesor de la Facultad de Agronomía de la Universidad Católica, la baja del dólar afectará gravemente a los pequeños productores. “Yo creo que la industria a 450 pesos no resiste. Los medianos y pequeños que tienen sus ingresos básicamente por exportación, simplemente están fuera de mercado”, sostiene.
Guillermo Dussaillant, corredor de vino, coincide con eso. “Muchas empresas son pequeñas, tienen grandes deudas y no pueden soportar las bajas del mercado”, arguye.
Aparte de la baja del dólar, otros factores preocupan a los productores. “Junto con el tema del dólar, influye el valor de la electricidad por el riego tecnificado, el uso de mucha agua, y el pago de la mano de obra. Este año la mejoría de precios del inicio comenzó a desdibujarse en la medida que salió al escenario un costo más alto”, explica Crespo.
Respecto de la sequía, aunque ésta no ha afectado en demasía la cosecha, salvo en los secanos, Crespo señala que de no haber lluvia este año, la situación podría volverse crítica. “Si la sequía que el Gobierno está anunciando es tal, y se consumen todas las reservas, el escenario puede ser muy complejo”, sentencia.
Fuente: El Mercurio | Martina Salvo de Oliveira
http://diario.elmercurio.com/2008/03/10/revista_del_campo/Reportaje/noticias/E27B0428-C979-42F1-B90A-B91FC34F8A95.htm