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Mendoza debe revisar su estructura productiva

06/05/08
Fuente: Mdzol.com | Rodolfo Cavagnaro

“Uno podría preguntarse la razón y hay dos explicaciones posibles. Una es que la economía local no genera las riquezas suficientes para asegurar un reparto armónico. La otra es que los empresarios locales no quieren pagar salarios más altos sólo por maldad. Una tercera sería una combinación de las dos primeras”. La provincia de Mendoza tiene una estructura reproducción que respeta, en sus bases, los mismos elementos que la destacaban a principios del siglo XX. Una base productiva agraria, con eje en la vitivinicultura, complementada con frutas de carozo…

(aunque cada vez menos), y otra con frutas de pepita (manzanas, peras y membrillos). De estas últimas, la que mejor evolucionó fue la pera, ya que se amplió a varias zonas productivas de la provincia. A esto debe adicionarse la olivicultura, que ha ido mostrando una mejora cualitativa en los últimos años.

También existe un componente importante en la horticultura, con el ajo como su exponente principal, complementado con cebolla, papa, tomate y otras hortalizas. Por otra parte, se ha notado una mejora cuantitativa y cualitativa en ganadería bovina, que complementa ala tradicional ganadería caprina.

Detrás de las actividades productivas primarias, se desarrolló una actividad industrial conexa que ha tenido diversos resultados. La industria del vino ha sido la que mostró una mejor adaptación a los nuevos tiempos, aunque no hay más de 150 bodegas, de las casi 700 operativas en la provincia, en condiciones de elaborar vinos con los niveles de calidad exigidos por el mercado.

Esta industria, a pesar de ser la que más avanzó, muestra un elevado grado de atraso tecnológico en muchos viñedos así como en el equipamiento y gestión de las bodegas. De hecho, hoy as bodegas más importantes por sus volúmenes de elaboración y exportación son extrajeras. Quedan muy pocas empresas en manos de empresarios locales. No es malo que haya extranjeros, lo malo que es los locales hayan ido desapareciendo, ya sea por claudicación o fracaso.

El resto de las agroindustrias muestra un nivel de atraso muy grande en materia tecnológica y la falta de capital y crédito no les ha permitido una mayor velocidad de adaptación. Dentro del sector metalmecánica, las empresas vinculadas a la industria del petróleo han conseguido avanzar, lo mismo que las empresas de servicios vinculadas.

Tanto ha cambiado el modelo productivo y su incidencia en la generación de riqueza que, hoy, el sector que mayor aporte hace al Producto Bruto Geográfico es el sector de Comercio, Restaurantes y hoteles, ya que contribuye con el 26 % del PBG. El que le sigue es el de Petróleo y minería, donde la base es el petróleo y que incluye a la Refinería de Luján de Cuyo con el 21%. Hoy, el turismo y el comercio aportan mucho más que las actividades tradicionales.

En el Anuario 2007 de la Economía mendocina, que presentó hace algunos días el Ieral, de la Fundación Mediterránea, es notable ver como, salvo el petróleo, los primeros lugares entre las actividades que más aportan están ocupados por actividades de servicios, dejando muy por detrás a las actividades que producen bienes denominados “transables” (que pueden ser exportados o son susceptibles de la competencia externa). De hecho, según este estudio, más del 50% del PBG mendocino es aportado por los servicios. El sector agroindustrial no llega en su conjunto al 20%.

El tamaño de la torta

Es imposible analizar el comportamiento productivo sin profundizar para ver cuál es el impacto social de este proceso productivo. En definitiva, el objetivo de la economía debe buscar mecanismos que permitan un desarrollo armónico de la sociedad. Los éxitos parciales son efímeros y solo eso, parciales.

El problema del tamaño de la economía es fundamental para saber dos cosas. 1) si la torta alcanza para la sociedad y 2) si el reparto de la misma permite el desarrollo armónico de la sociedad o existen desigualdades entre los distintos estamentos que la componen.

En el caso de Mendoza se ha revertido una situación que era muy particular. Hasta la década de los `90, Mendoza exhibía la menor distancia entre los ingresos de los sectores más altos y los más bajos. La distribución de la riqueza era mucho más equitativa que en el resto del país, y de ahí la fortaleza su clase media. Los ricos no eran los más ricos del país pero los pobres no eran los más pobres del país.

Para dimensionar lo que decimos lo mejor es revisar los datos estadísticos que nos dan una mejor idea. La evolución del PBG mendocino, medido en pesos, ha seguido la evolución del PBI nacional, aunque con algunas diferencias que no se acortan. Cuando en 1994 el PBI promedio era de $ 7.293, el PBG per cápita mendocino era de $ 5.497. En 2006 los números nacionales indicaban un promedio de $ 8.937 y el PBG mendocino era de $ 7.616. Si lo medimos en dólares se mantendrá la misma relación.

Otro punto a considerar son las exportaciones. El mismo trabajo del Ieral al que hacíamos referencia muestra que las exportaciones tienen una incidencia escasa en el PBG provincial. Pero, a su vez, la participación de las exportaciones mendocinas en total nacional ha venido decreciendo. De un 3,4% de participación en 2002, han decrecido a una participación del 2,5% en 2006.

La teoría más fuerte es que el sistema productivo provincial está generando productos y servicios de poco valor y eso incide en el PBG y en las exportaciones. Y una de las demostraciones es repasar la forma en que se distribuye dicho ingreso y aquí hay otra muestra de lo que decimos. Los salarios promedio de los trabajadores del sector registrado de Mendoza están entre los más bajos del país. Mientras el salario promedio a nivel nacional es de $ 2.529, el promedio mendocino es de $2013.

Uno podría preguntarse la razón y hay dos explicaciones posibles. Una es que la economía local no genera las riquezas suficientes para asegurar un reparto armónico. La otra es que los empresarios locales no quieren pagar salarios más altos sólo por maldad. Una tercera sería una combinación de las dos primeras.

Lo cierto es que cuando la generación de riquezas es insuficiente, más que una distribución se produce un proceso de apropiación, donde los más aptos tratan de quedarse con porciones más grandes. Y esto solo se soluciona con más riqueza y no con limitaciones a los ingresos o con exacciones impositivas. Hay que estimular el sistema productivo.

Lo real es que Mendoza no puede esperar mucho más del sector agrícola, salvo mayores ganancias de productividad que requerirán más inversiones y, posiblemente, menos puestos de trabajo. Para esto hay que generar nuevas actividades empresarias que generen alto valor y ocupación, pero esto no lo puede hacer el Estado, sino que lo deben hacer los empresarios.

Los gobernantes deberán crear condiciones de inversión y atraer los capitales que generen polos de desarrollo nuevos. Con el esquema actual, la pobreza será cada vez más estructural y el clima de violencia social se irá incrementando.

http://www.mdzol.com/mdz/nota/45682

Written by danroc

7, Mayo 2008 a 1:53 am

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