El vino neuquino se posiciona en el mundo y ahora apuesta a conquistar Norteamérica
20/05/08
Bodega del Fin del Mundo busca crecer en los mercados de Estados Unidos y Canadá, y no descarta futuras incursiones en China y Malasia. La firma que nació en pleno desierto patagónico prevé una facturación de $50 millones para este año y un crecimiento en ventas del orden del 147% respecto de 2007. La historia comienza en pleno desierto patagónico, en los albores del año 1996. Al frente de La Inversora S.A., Julio Viola adquiere un campo de 3.200 hectáreas en San Patricio del Chañar, Neuquén, con la intención de dar vida al primer emprendimiento vitivinícola de esa región …
Fuente: Infobaeprofesional.com | Patricio Eleisegui
Puntos Importantes
Bodega del Fin del Mundo cuenta hoy con presencia en 26 países y comercializó casi 780.000 botellas entre mercado doméstico y externo durante 2007.
En lo que va de 2008, las ventas de Bodega del Fin del Mundo en el mercado doméstico crecieron 144% respecto de igual período pero de 2007, con casi 1.320.000 botellas (220.000 cajas de 6 unidades cada una) comercializadas entre enero y abril.
En la escena internacional, la compañía lleva vendidas unas 330.000 botellas (55.000 cajas). El crecimiento, también entre enero y abril de 2008, es de un 157% respecto del año pasado.
La aridez del terreno supone el primer gran contratiempo para la iniciativa. A esa barrera inicial La Inversora S.A. responde con la construcción de un canal de riego que, dotado con una extensión de 20 kilómetros, contrarresta en buena parte la sequía inviolable de la tierra.
En 1999 se plantan los primeros viñedos, que dan origen a un polo de siete bodegas. Y ya en 2002 llega la cosecha inaugural, que da paso al primer lanzamiento comercial al período siguiente. Nace Bodega del Fin del Mundo.
A poco más de cinco años de aquella presentación, la compañía –que ocupa 850 de las 3.200 hectáreas en las que está emplazada el polo neuquino– cuenta hoy con presencia en 26 países, comercializó casi 780.000 botellas entre mercado doméstico y externo durante 2007, y ya prevé ganancias por $50 millones para este año.
En búsqueda de conocer las perspectivas de la firma, infobaeprofesional.com entrevistó a Julio Viola, titular de Bodega del Fin del Mundo, quien reveló el principal objetivo de la empresa para este año: “la gran apuesta es posicionarnos en Estados Unidos y Canadá. Para ello acabamos de firmar un contrato con un nuevo distribuidor y ya pusimos en marcha un plan para crecer con vistas a 2011″.
“Confiamos en hacer de Norteamérica nuestro mercado más importante. Este será un año en donde trabajaremos la distribución de nuestros productos para comenzar a reponer ya en el 2009″, dijo.
Viola sostuvo que los esfuerzos de Bodega del Fin del Mundo –empresa que comanda en compañía de su familia– estarán concentrados en “llegar a la mayor cantidad de lugares y sitios de ventas posible”. “Estados Unidos es de por sí un mercado complicado por cuestiones de tamaño, y no hay que olvidar que se trata de una plaza incluso superior a la argentina”.
En una etapa posterior el empresario buscará hacer pie en otro mercado sumamente complejo: Asia. “Es un mercado potencialmente espectacular, pero complicado debido a que los consumidores de esos países optan por marcas fuertes y reconocidas, como sucede con los vinos franceses, y de ahí que ingresar en esa plaza resulte tan complicado”, sostuvo.
Igualmente, Viola se mostró optimista respecto de los planes a futuro. “Culturalmente es un mercado difícil, pero confiamos en que nos irá tan bien como en Rusia. Pensamos atacar a Malasia y China en un par de años”, adelantó el empresario.
Impulso
En lo que va de 2008, las ventas de Bodega del Fin del Mundo en el mercado doméstico crecieron 144% respecto de igual período pero de 2007, con casi 1.320.000 botellas (220.000 cajas de 6 unidades cada una) comercializadas entre enero y abril.
Ya en la escena internacional, la compañía lleva vendidas unas 330.000 botellas (55.000 cajas). El crecimiento, también entre enero y abril de 2008, es de un 157% respecto del año pasado.
Consultado sobre los argumentos que explican este crecimiento, Viola fue contundente: “Ofrecemos productos que realzan la relación entre precio y calidad. Nos interesa que el cliente sienta que compró un producto que vale más dinero del que invirtió en su compra”.
La propuesta de Bodega del Fin del Mundo pone énfasis en la disponibilidad de un margen sumamente amplio de cepas y precios. “Nuestra gama se inicia con el Ventus, que se ofrece en aproximadamente $9, y concluye con el Blend Especial, cuyo precio alcanza los $150″, dijo.
La bodega también produce y comercializa la línea Postales del Fin del Mundo, en sus versiones varietales y bivarietales, a un valor cercano a los $15, la gama Newen (entre $18 y $20), Reserva (alrededor de $30) y Gran Reserva ($60).
El empresario (en la foto, rodeado de su familia) comentó que “los vinos Reserva tienen más salida en exterior” mientras que, en el segmento local, “la demanda está concentrada en torno al Ventus”.
Predominio Malbec
En sintonía con la propuesta a nivel productos que ostentan los principales emprendimientos vitivinícolas de la Argentina, Bodega del Fin del Mundo dedica la mayor parte de sus tierras a la producción de Malbec.
“Las causas son previsibles: Malbec es, hoy por hoy, la cepa distintiva del país. Y también es la variedad que te permite entrar a distintos mercados con otros productos”, argumentó Viola.
En la actualidad, 270 de las 850 hectáreas ocupadas por Bodega del Fin del Mundo están dedicadas exclusivamente a la producción de Malbec. El establecimiento, que dá trabajo directo a más de 500 personas, también elabora vinos a partir de cepas como Cabernet Sauvignon, Pinot Noir, Merlot y Syrah.
Con relación al principal mercado que hoy demanda los productos de la iniciativa neuquina, Viola aseveró que “Dinamarca supera ampliamente al resto de los países a los que se tiene llegada”.
“El año pasado enviamos cerca de 40 contenedores a ese país (alrededor de 480.000 botellas). Y a raíz de ese movimiento obtuvimos una ganancia de más de 1 millón de dólares”, indicó.
Viola comentó que, además de Dinamarca, Alemania, Holanda y Brasil lideran la demanda de vinos producidos por Bodega del Fin del Mundo.
Perspectiva
De cara a los próximos meses, y en paralelo al desembarco en Norteamérica, la compañía tiene estipulada la ampliación de su cartera de productos.
Para ello confía en una estructura operativa con capacidad para producir más de 8 millones de litros. Tanques de acero, barricas de roble francés y americano, piletas de hormigón para conservación, y toneles de roble con control de temperatura son algunos de los desarrollos que le permiten seguir la evolución de cada vino.
“En un par de meses estaremos presentando una línea superior del Postales del Fin del Mundo. Aparecerá en roble, y a un precio cercano a los 17 pesos”, estimó Viola.
“Por último, se viene una líneas de vinos Premium, con nuestras mejores selecciones. Estarán listos para fin de año o a principios de 2009, y su precio rondará los $80″, concluyó.
Fuente: Infobaeprofesional.com | Patricio Eleisegui
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