AWPro de ArgentineWines.Com

Inflación: El resurgimiento del flagelo obliga a los bodegueros a nuevas estrategias para no perder rentabilidad

Publicado en noticias by machimar en Mayo 29th, 2008

29/05/08

Peligroso. “Este gobierno ha hecho cosas buenas y cosas malas… como todos. Pero hay una mala que vale por todas las buenas: despertó el monstruo dormido… la inflación”, me comentaba un amigo los otros días. Ese pensamiento, muy generalizado en la cabeza del hombre común, las amas de casas y de los empresarios se puede expresar en términos comunes o en términos técnicos, pero siempre la idea es la misma: en Argentina se han despertado conductas y preocupaciones que por más de una década estuvieron dormidas. Regreso sin gloria. Hoy se suele pensar en la década del 90 en términos negativos, tal vez por la imagen que proyectó el principal referente político de entonces: Carlos Menem. Todo lo que tiene tinte “menemista” suena a negativo. Pero hay un logro muy importante que consiguió la sociedad argentina en aquellos años: sepultar la incertidumbre que provoca aumento permanente de precios …

Fuente: El Ciudadano | Néstor Avalle

Hoy ha vuelto y complica, de diversas maneras, la vida cotidiana de los argentinos. Por citar sólo algunos casos: a los trabajadores carcomiéndoles el salario y por lo tanto el poder adquisitivo y su nivel de vida, a los empresarios la tarea de renegociar precios permanentemente y luchar para mantener los márgenes de rentabilidad frente a costos crecientes. ¿A quién beneficia la inflación? “A Guillermo Moreno\”, me respondieron días pasados con sarcasmo: “Se la pasa todo el día pensando cómo hacer para que no se note. Manipula índices, presiona para que los empresarios no suban los precios…, ¿te parece poco trabajo?\”. Cuando se escriba la historia de este tiempo, seguramente habrá un capítulo referido a “Los años oscuros de las estadísticas oficiales argentinas” y Moreno tendrá el dudoso privilegio de ser personaje principal.

Las bodegas y la inflación
En la vitivinicultura, también está afectando el flagelo y es interesante observar cómo hacen los bodegueros para defenderse de ella. Hay varios condimentos alrededor del tema. Hay insumos importados y nacionales y hay ingresos en pesos y en dólares.

Todo lo que está atado al dólar, en principio no genera cambios, porque por ahora, la divisa estadounidense no muestra cambios significativos. Eso es bueno por el lado de los costos ¿y por el de los ingresos? Ya no tanto, porque hoy se está viendo el “efecto rebote” de lo ocurrido luego de 2.002. En aquella oportunidad, la devaluación generó una gran ventaja competitiva por que se incrementaron fuertemente los ingresos pero varios de los principales costos (salarios, energía eléctrica y otros servicios) quedaron “pisados\”. Hoy está ocurriendo lo contrario: suben los costos no dolarizados y un componente del precio (el dólar) virtualmente no se mueve. Cambio en precios relativos, decimos los economistas. En algún momento es a favor, en otros se vuelve en contra. Entonces cuando el dólar no se mueve, y los costos aprietan hay que ir a pelear el precio del producto. Y allí el empresario se encuentra con diferentes realidades.

Un testimonio
Carlos Basso, de Bodega La Amalia, lo sintetizó, días pasados en una nota de Areadelvino: “El euro se revaluó 15% en un año, y nos da margen para aumentar, no más de 10% o el 15% en los vinos Premium. En Estados Unidos hay inflación interna, por tanto pueden comprender que subamos los precios. Al menos entre 5% y 10% aceptan. Pero el panorama no es bueno, porque hasta acá llegamos, y la inflación puede llegar a superar el 30%\”.

Por si hace falta aclararlo: para los europeos, cualquier producto atado al dólar (nuestro vino, entre ellos) hoy les resulta 15% más barato que hace un año atrás, por eso pueden aceptar un ajuste en el precio para volver a los precios anteriores “pero hasta un 15%\”, aclaran. En Estados Unidos, la inflación vigente, pone ambiente de aumento de precios. Entonces, que uno más pida reajuste no sorprende y eso facilita la renegociación. Pero hasta esos porcentajes: 10-15% ¿Y cuál es la inflación en la Argentina? En general no es fácil saberlo aún cuando hay honestidad en la medición, por eso hay diferentes canastas. No es lo mismo la velocidad a la que se ajusta una moneda, que un salario o que un alimento. Mucho menos fácil es cuando los índices oficiales están desacreditados y cunden estimaciones extraoficiales. Pero estas ubican la inflación actual en el entorno del 25%.

Uno de los precios que carcome esta alza de precios es el de la divisa que pierde valor y pone en riesgo la estrategia del Gobierno de favorecer las exportaciones y proteger la industria nacional. Por eso, muchos ven que será política oficial un ajuste pautado en el tipo de cambio.

Dentro del país
En el mercado interno la cosa es más complicada. En el último año, el precio del vino sólo se pudo ajustar 11% (suponiendo que el Indec no miente en este precio) frente a una inflación cercana al 25% y una demanda deprimida. ¿Se puede esperar reposicionar el precio del vino frente a los demás cuando compite con otros productos más instalados en la mente o en la necesidad del consumidor? Estamos hablando del vino de consumo masivo, muy atado al salario. El segmento desde los $8 hacia arriba tiene otro tipo de consumidores y podría resultar menos traumático para el bodeguero mantener estable el precio real.

En definitiva: se viven tiempos complejos en materia de precios y, por ahora, el Gobierno –principal responsable– no ha manifestado intención de que las cosas mejoren en este sentido.

Fuente: El Ciudadano | Néstor Avalle

http://www.ciudadanodiario.com.ar/nota.php?id=52796

Leave a Reply