Elaboración clásica del champán sigue vigente
29/06/08
El sistema de refermentación en botellas del espumante, por medio del método Champenoise, atrae a los enófilos. El gusto por el “degüello”. El degüello, cuando salta el tapón helado y el contenido del cuello de la botella, para permitir la adición del vino o licor que dará el perfil del espumante, fue el momento más esperado por los periodistas en la visita que realizaron la última semana a la Casa Vinícola Reyter, de Guaymallén, que organizó Bodegas de Argentina. Los cronistas fueron actores de ese antiquísimo procedimiento en la elaboración del champán que la bodega del carril Urquiza, en San Francisco del Monte, también utiliza para producir sus productos y marcas para terceros …
Fuente: Diario Uno | Luis Gregorio
El sistema de la refermentación en botella se denomina Champenoise y se remonta a los orígenes de la elaboración del champán. El producto nació como vino blanco espumante, a partir de uva tinta, en 1668 por el cura benedictino Domingo Pérignon, en la abadía de Hautvilliers. Este vino recién comenzó a cobrar verdadera fama al incursionar en la corte de Luis XIV por el duque de Vendòme. Pero el auge del champán llegó recién a mediados del siglo XVIII cuando se extendió por las afueras de Francia. En Alemania, en 1870, existían unas cincuenta bodegas que elaboraban de 8 a 10 millones de botellas, según señala Francisco Oreglia en su libro sobre enología citando a Garino Canina, quien publicó hace tiempo un tratado acerca de los espumantes.
El degüello formó parte de la actividad de los periodistas en Reyter luego de conocerse el “remouvage”. Por esta última operación, las botellas colocadas en pupitres, van teniendo una serie de giros para que todas las borras gruesas y finas del futuro champán queden sobre el tapón.
Luego de tomar la botella, los improvisados (e improvisadas, en esta ocasión) champañeros mantuvieron la botella boca abajo, apoyándola fuertemente sobre una de las piernas, para con una pinza aflojar el corcho. El tapón saltó así, junto con parte de la espuma, por lo que hubo que introducir el dedo dentro del pico para tranquilizar el borbotón.
Luego de añadirle el denominado licor de expedición (azúcar con un Pinot Noir, por ejemplo), los periodistas completaron la tarea colocando el tapón, el canastillo que los sujeta firmente y “vistieron” la botella con la etiqueta, el símbolo de una medalla ganada por el producto y el resto de los adhesivos. Toda una experiencia que Reyter también realiza con los turistas que visitan la bodega y la casa patronal –perteneció a Antonino Giunta–, que posee una galería de arte y una propuesta gastronómica. La firma, que elabora la marca Hermitage –y es dueña del famoso hotel de Mar del Plata–, construye, a su vez, un hotel boutique aledaño a la bodega en San Francisco del Monte, con 10 habitaciones, una piscina y otros servicios.
Reyter no es la única bodega que elabora artesanalmente el champán –también lo efectúa con métodos industriales–. Varias bodegas de Mendoza elaboradoras de espumantes también lo hacen, sobre todo para sus variantes más tops y públicos de buen nivel adquisitivo.
La venta de los espumantes, aunque con desniveles, ha crecido en en los últimos tiempos, si bien se está a la espera de conocer datos recientes teniendo en cuenta la crisis del campo. El año pasado fue del 2% el incremento pero del 20% en facturación. Y el segmento que más sube es el medio y alto.
Fuente: Diario Uno | Luis Gregorio
http://edimpresa.diariouno.net.ar/2008/06/29/nota185135.html
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