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Finca La Anita y Chakana vs. Escorihuela. Rara pelea entre bodegas por una obra polémia

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11/08/08
Fuente: Diario Clarín | Rafael Morán

Un galpón cuestionado, una construcción de Escorihuela que tapa el paisaje desato una verdadera batalla. Todo se hizo rápidamente. Levantaron un enorme galpón rectangular y una infraestructura de cables aéreos de alta tensión, tanques para combustibles, una pileta para tratamiento de efluentes industriales, baños y una playa de movimiento de maquinarias. Y entonces comenzó a funcionar la cuarta bodega del grupo Catena Zapata, en Alto Agrelo, Luján de Cuyo, la zona vitícola con mayor prestigio en el país …

Nada hubiese pasado hace 20 años cuando era incipiente el cambio cultural que comenzaba a generar el vino. Pero ahora, con una industria desarrollada y en permanente expansión, se cuida tanto la calidad de los caldos como el medio ambiente y la armonía visual del paisaje, con la cordillera nevada como magnífico telón de fondo. Por eso, la abrupta irrupción de un galpón de chapas de unos 70 metros, otros 20 de alto y 30 de ancho, al costado mismo de un pintoresco callejón que visita el turismo nacional y extranjero, provocó un aluvión de quejas e intimaciones de las bodegas Finca La Anita, Chakana y Navarro Correas, instaladas en ese lugar. El destinatario: bodega Escorihuela, del grupo Catena Zapata, que construyó la nave para producir vinos destinados en gran parte al mercado internacional. El desagrado surgió también de la exclusiva cátedra Arquitectura de Bodegas de la Universidad de Mendoza, cuyos profesores pusieron el grito en el cielo. Los hermanos Manuel y Antonio Mas, propietarios de La Anita, donde tienen una bodega para vinos de alta gama y hasta una posada, mandaron notas a Escorihuela y al gobernador Celso Jaque y al intendente de Luján, Omar Parisi, protestando por lo que entienden es “una tropelía” y también “una bofetada a la situación paisajística”. Afirman que ese galpón es “absolutamente inapropiado en su estética y sus proporciones”. Ambos se quejan por la falta de normas adecuadas que pudiesen evitar construcciones “meramente industrialistas” en medio de un paisaje natural, pero el intendente Parisi le dijo a Clarín que “es difícil legislar sobre lo estético”. “El ordenamiento lo deben generar los mismos empresarios, aunque habría situaciones fuera de norma como la ubicación de la pileta de efluentes” sostuvo.El ingeniero Juan Pellizzatti, dueño de Chakana, otra bodega con 150 hectáreas de viñedos, que producen un millón de litros de vino, consideró que el galpón-bodega de Escorihuela ocasionó un “deterioro en el medio ambiente”. Y contó una anécdota: “Mientras enterrábamos 300 metros de cables de alta tensión, Escorihuela respondía colocando un entramado aéreo similar y una pileta de efluentes, de donde emanan olores en el verano, justo en el lugar previsto para ingreso de turistas e inversores. Ahora estamos dudando en seguir adelante con nuestro plan”. Ricardo González Villanueva, director de Escorihuela, aclaró que lo del galpón-bodega “es un proyecto recién empezado, con estudio de impacto ambiental aprobado, que seguirá con obras para el turismo”. Esas prometidas obras están contenidas en un expediente municipal presentado por Escorihuela hace unos días. Ernesto Catena me dijo con mucha sinceridad que si no se hubiese armado todo este lío, ellos no avanzaban en embellecer el lugar”, reveló Parisi. El grupo parece haber reaccionado y propone hacer una cancha de polo, otros dos galpones con una segunda piel de enredaderas, amplia forestación e iluminación no invasiva de las propiedades vecinas, de acuerdo a Parisi. En 20 años todo cambió en la vitivinicultura mendocina. Los proyectos sin calidad, contaminantes y que lastimen la pureza visual de zonas no van más.

http://www.clarin.com/diario/2008/08/11/elpais/p-01734789.htm

Written by danroc

11, Agosto 2008 a 10:20 am

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