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Los vinos griegos buscan recuperar su antiguo estatus

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28/09/08
Fuente: Reuters | Daniel Flynn

ARGOSTOLI, Grecia (Reuters) – En los asoleados viñedos de las afueras de Argostoli, donde el ficticio Capitán Corelli cortejó a su amada Pelagia, los descendientes de un soldado italiano están viviendo su propia relación amorosa con los vinos griegos…

Muchos consumidores, cuando se imaginan los vinos griegos, piensan con estremecimiento en el retsina: un vino blanco barato saborizado con resina de piña servido a generaciones de turistas en excursiones organizadas.

Pero Grecia tiene mayor tradición en la fabricación de vinos que sus vecinos europeos más famosos.

Los vinos de Kefalonia -una isla verde en las brillantes aguas del mar Jónico- pudieron alguna vez ser apreciados en todo el Mediterráneo, antes de que siglos de colonización, guerra y pobreza pusiera a la fabricación de vinos griegos de rodillas.

Ahora el pequeño viñedo Gentilini, administrado por un pariente lejano del comandante veneciano del siglo XVI, es parte de una nueva generación de productores de vinos que usan variedades únicas de uvas del lugar para poner a las cosechas del país de vuelta en el mapa.

“Otras personas pueden hacer el Chardonnay. Nosotros queremos tomar las uvas griegas y estirarlas un poco, probar algo nuevo”, afirmó el gerente Petros Markantonatos, bronceado después de un largo día de cosecha.

Con sólo 10 hectáreas de viñedos, Gentilini se enorgullece de producir sus vinos artesanalmente.

El año pasado, el viñedo desarraigó sus últimas parras de Chardonnay y Sauvignon, reemplazándolas con las uvas Robola autóctonas de Kefalonia para producir un fresco blanco con dejos florales y cítricos.

Sus tintos, hechos principalmente con las uvas Mavrodaphne y Agiorgitiko del lugar, son achocolatados, picantes y tienen mucho cuerpo.

“¡Estos no son vinos para remilgados!”, declaró la esposa de Petros Marianna Cosmetatos, cuyo padre fundó Gentilini en 1982. “Aquello contra lo que luchamos es el mal vino: las bodegas con pretensiones de boutique que en lugar de calidad arrojan dinero al mercado”, agregó Cosmetatos.

DEVOTOS DE DIONISIO

La viticultura llegó aquí desde Oriente Medio alrededor del 4.000 antes de Cristo y los antiguos marineros griegos desplegaron por todo el Mediterráneo el culto por el dios del vino, Dionisio.

Pero la producción de vinos languideció así como gran parte de Grecia se convirtió en una provincia abandonada del imperio Otomano.

Mientras los viticultores aristocráticos en Francia e Italia competían por prestigio, los viñedos aquí permanecieron pequeños y administrados por campesinos durante más de un siglo de guerras, hasta la independencia en 1832.

Las cosas empezaron a mejorar en la década de 1960 cuando la prosperidad de los cultivos le permitió a la gente gastar más en vinos, y la década de 1980 vio la aparición de una nueva generación de pequeños productores.

Pero los fabricantes de vinos griegos saben que tienen que mejorar.

“A menos que la palabra ‘griego’ se acepte, es muy difícil que se acepten los Gentilini”, dijo Marianna.

En los principios del viñedo, la Marianna en edad escolar tenía que traer levadura desde Inglaterra para la fermentación en su valija cuando regresaba de vacaciones. Estos días, Gentilini está a la vanguardia en lo que se refiere a mezclar variedades de uvas griegas para crear nuevos vinos.

“¡No ganamos nada de dinero haciendo vino pero nos divertimos intentándolo!”, bromeó Marianna, abrazando a su hija de dos años.

Comparada con la de los pesos pesados europeos de Francia e Italia, la producción griega sigue siendo pequeña. Su producción el año pasado bajó a 3,5 millones de hectolitros, menos del 2 por ciento del total de Europa.

Esto contrasta con otro productor europeo que resurge. Después de años de exitoso mérketing, las exportaciones de España crecieron 12 por ciento en el 2007 y se prepara para derrocar pronto a Francia como el principal productor del mundo, con más de 50 millones de hectolitros.

Litsa Kourenta, directora de vinos del Ministerio de Agricultura, dijo que el Gobierno griego tiene una estrategia por partida triple para nutrir la industria.

En primer lugar, bajo un esquema de la UE para mejorar la calidad del vino, les está pagando a los granjeros para que desarraiguen parras viejas y sin vida.

En segundo lugar, subsidiará la agricultura de las parras restantes y por último, promoverá las exportaciones de vinos griegos por medio de campañas de márketing, como una reciente en Estados Unidos.

“El problema es que los vinos griegos no son baratos porque la producción está muy fragmentada”, dijo Constantine Lazarakis, autor de Los vinos de Grecia, asegurando que una buena botella cuesta alrededor de 10 euros.

“Los vinos italianos son mucho más baratos. Los vinos griegos de precio mediano tienen un excelente valor, pero todavía no tienen una buena reputación”, aseveró.

Alemania sigue siendo el destino más importante para las exportaciones griegas, pero hay nuevos mercados que están ganando terreno como Gran Bretaña, Estados Unidos y Rusia con sus crecientes clases medias.

“El vino griego está mejorando su reputación entre los expertos pero eso todavía no es suficiente para redimir la mala impresión que se llevan los consumidores”, dijo Lazarakis, y agregó que un quinto de las 600 bodegas de Grecia estaban produciendo vinos de alta calidad.

“Es esencial cambiar la experiencia vinatera de quienes visitan Grecia”, señaló, sugiriendo que la industria debería apuntar a los 15 millones de veraneantes que visitan el país cada año.

LABOR HERCULEANA En el valle Nemea, en el corazón del Peloponeso, donde Hércules realizó la primera de sus 12 labores, se encuentra la mayor denominación de vinos de Grecia, hogar de la uva Agiorgitiko.

A unos 600 metros por sobre el nivel del mar, la finca Domaine Helios produce vinos que son ácidos, frutales y, debido a su gran altitud, bajos en porcentaje alcohólico, de alrededor de 11 por ciento.

“La gente se sorprende cuando prueban nuestros vinos porque esperan que sean los de un país cálido y no es lo que sienten. Muchos de los viñedos griegos están en lo alto y tienen un estilo del viejo mundo”, dijo Anne Kokotos, quien fundó Helios con su esposo hace ocho años.

Agiorgitiko -nombrado en honor al patrón de Nemea, San Jorge- es una uva versátil para los tintos frescos, pero también para vinos que añejan, como el engalanado Gran Reserva de la bodega. Como parte de una nueva raza de vinos griegos de primera calidad, tiene sabor a cereza, un tanino suave y se vende a unos 25 euros la botella.

Los letales incendios forestales que arrasaron con el Peloponeso el verano pasado dejaron un aroma ahumado en algunas uvas, haciéndolas inadecuadas para la producción de vinos. Pero más allá de eso, las condiciones han sido excelentes.

“El vino del año pasado fue muy bueno y el de este año debería ser mejor. Disponemos de condiciones perfectas para producir vinos”, aseveró Kokotos, contemplando las hileras de viñedos que se extienden hasta el Golfo Corinto.

(Editado en español por Marion Giraldo)

(Mesa de edición en español +562 4374447)

REUTERS MG NL/

Written by danroc

3, octubre 2008 a 5:41 pm

Publicado en noticias

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