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Una buena cosecha: ¿bendición o castigo?

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24/11/08
Fuente: Diario Los Andes Luis A. Fermosel

Hay coincidencias en la industria vitivinícola sobre que la próxima cosecha viene “muy buena”, tanto en cantidad como en calidad y sanidad. El tema es cómo compatibilizar esas variables con los mercados afectados por la situación económica mundial. Las circunstancias económico-financieras por las que atraviesa el mundo pueden llegar a tener una incidencia importante en la actividad vitivinícola del corto plazo. Porque aunque las autoridades del Ejecutivo Nacional insistan con que el país no ha sido afectado por la crisis, existe en los hechos una retracción en el consumo, mientras paralelamente se considera que si bien no se caerán las exportaciones, al menos no se mantendrá el espectacular crecimiento de los últimos años …

Pasada la primera semana de noviembre y alejadas las posibilidades de heladas, los productores e industriales comienzan a realizar las primeras previsiones para establecer cómo viene la cosecha.

El ingeniero Ricardo González Villanueva, uno de los hombres de consulta de las entidades, consideró que hasta el momento la próxima vendimia se presenta “abundante y con muy buena calidad y sanidad”.

“Creo -dijo- que la cosecha puede ser mayor a la del año pasado, aunque podrían existir algunos inconvenientes en la Zona Este, en razón de que algunos ataques de peronospora del año pasado pueden haber afectado la carga de las cepas este año”.

En igual sentido se pronunció Angel Vespa, titular de Bodegas de Argentina, para quien “existió una buena brotación y no se han producido corrimientos en los racimos”, mientras Sergio Villanueva, de la Unión Vitivinícola Argentina estimó que “podrían llegar a cosecharse este año 30 millones de quintales en todo el país, lo que de hecho determina que la cosecha será superior a la del año pasado”.

En años “normales”, las noticias de más uva, muy buena calidad y sanidad debería ser una noticia positiva, pero lo sucedido este año con la economía mundial provoca que comiencen a establecerse distintas variables, que los industriales tienen en cuenta.

Se estima que hubo una leve caída en el consumo interno y una desaceleración en el crecimiento de las exportaciones (“del 30% que veníamos creciendo, posiblemente lleguemos en 2009 a 15 o 20%”, dicen), mientras paralelamente no se tiene certeza sobre lo que pueda llegar a suceder con el mosto y con el vino a granel.

Sucede que el mosto tiene como principal mercado de exportación a los Estados Unidos, uno de los países afectados por la crisis, y que el vino a granel es exportado preferentemente a Rusia, que ha comenzado a aplicar algunas barreras arancelarias y paraarancelarias.

Paralelamente, algunos países de Europa Central (los nuevos que ingresaron al mercado mundial), Sudáfrica, Chile y Australia están poniendo la mira en los graneles (incluyendo los varietales), lo que eleva la competencia para la Argentina. Con un agravante: la gran mayoría de esos países devaluaron su moneda, lo que los hace más competitivos frente a la Argentina.

La visión oficial

El titular del INV, Guillermo García, evitó opinar sobre el avance de la cosecha, en razón de que “los números los vamos a dar el 19 de diciembre, con el primer pronóstico”, dijo. Sin embargo, consideró que la vitivinicultura debe reforzar el trabajo sobre los aspectos estructurales, superando la coyuntura.

“Lo estructural ha dado resultados positivos, especialmente la diversificación hacia pasas, uva en fresco, mosto y vinos, lo que ha permitido un crecimiento espectacular de la vitivinicultura”, destacó. Afirmó que la Argentina se ha posicionado “muy bien” en vinos fraccionados (tanto varietales como cortes), en champán y en los vinos base de espumantes.

Al referirse a la coyuntura, García coincide en que habrá una disminución en el crecimiento de las exportaciones, y en relación con el mercado interno indicó que los despachos al consumo de octubre lo ubicaron como el mejor tercer mes del año.

“En el análisis global de los primeros diez meses, no hemos podido recuperar los tres puntos que perdimos como consecuencia del conflicto del campo y que se evidenciaron en los meses de mayo, junio y julio”, dijo, para agregar que “considero que estamos frente a un despacho normal”.

Dijo entonces que en octubre se alcanzaron los 945 mil hectolitros de despachos, “lo que es importante, porque siempre comenzamos a respirar cuando se superan los 950 mil”, señaló.

En relación con las exportaciones, el titular del INV indicó que “terminaremos el año con un aumento de entre 20 y el 30%. Tal vez caiga la tasa de crecimiento porque nos habíamos acostumbrados a crecer en el orden del 30% anual.

Lo máximo que puede pasar es que exportemos lo mismo que este año, pero muy difícilmente sea menos”, indicó, para agregar que “a veces es hasta peligroso tener tan acotados los stocks, porque en algunos casos no podría hacerse frente a los pedidos desde el exterior”. Y sobre el mosto, García consideró que la proyección de este año permite estimar que se podrían exportar entre 180 y 190 mil toneladas.

“Con respecto al año que viene habrá que ver cómo responde todo, porque es un commoditie y no se pueden hacer proyecciones”.

Planteos

La preocupación de todos se centra entonces en establecer cómo las diferentes variables (posibilidades de más uva y mantenimiento del consumo) no influya sobre los precios y termine castigando al eslabón más débil de la cadena, como es el productor.

Un problema que no afecta sólo a la actividad vitivinícola, ya que los alimentos y bebidas han tenido una caída de 8%, mientras los electrodomésticos más de 15% como consecuencia de la desaceleración de las compras.

Los sectores consideran que deberán tenerse en cuenta las tres variables que influyen sobre los precios: escasez, financiamiento y expectativas: “La cosecha viene buena, por lo que no habrá escasez, por lo que deberemos poner la mira en el financiamiento”, indicaron y expresaron que se está trabajando con tasas que superan el 40%, lo que genera un costo muy alto.

Consideraron entonces que para que la vitivinicultura no pierda el terreno ganado, deberán haber políticas que apunten al financiamiento, porque la expectativa, que es la tercera variable, no es positiva”, expresaron.

Estiman que, antes del pronóstico de cosecha, deberían anunciarse algunas medidas financieras y que, paralelamente, los gobiernos provinciales planteen ante las autoridades nacionales la aplicación de medidas que, o modifiquen el tipo de cambio, que se retiren las retenciones o que se incremente el reintegro de las exportaciones para los productos vitivinícolas.

“Eso significaría algún tipo de cambio diferencial, lo que nos permitirá mantener la competitividad ante países que han devaluado”, dijeron y plantearon que el Estado debe tomar medidas, tal cual lo han hecho en el resto del mundo.

http://www.losandes.com.ar/notas/2008/11/24/opinion-394310.asp

Written by machimar

24, noviembre 2008 a 6:54 pm

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