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Espuma de fin de año

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14/12/08
Fuente: La Mañana de Neuquén | Joaquín Hidalgo

Con la llegada de las fiestas los espumantes viven su momento de gloria: de los grandes brindis a la mesa íntima, un recorrido por las burbujas del momento. Espumantes para tener en cuenta estas fiestas, según ocasión y dinero. A poco de cerrar este 2008 barullero, en el que hubo desde histéricas cacerolas a profundas depresiones bursátiles, en el que poco brilló el oro en unas olimpíadas chinas y el nervioso y triunfalista voto no positivo fue la noticia, se impone en este diciembre un brindis de ilusión para tonificar el músculo de la esperanza …

 Si se miran los pronósticos 2009, mejor es considerarlo un año seco y sin azúcar, algo así como un Nature –en términos espumosos- de lo que nos tocará vivir, y echarse al buche una buena copa de un Pinot Noir-Chardonnay para que el futuro, siguiendo a Oscar Wilde, luzca como uno lo desea.
No hay otra bebida mejor para brindar que los espumantes. Eso es una ley. Un dogma que viene desde que existen las burbujas en el vino y que, cada vez más, se extiende desde el fin del calendario a innumerables brindis a lo largo del año. Al menos, eso indican las consultoras de mercado, que con números tímidos dicen que los espumantes tienen su efervescencia en diciembre, aunque sueltan pequeñas burbujas toda la temporada.
Pero ahora estamos en diciembre y a las puertas de un nuevo año. En este cócktail eficaz de necesidad y disponibilidad de mercado, ordenar un poco las filas crecientes de los espumantes es una obligación para con el consumidor.
En los últimos tres años la maraña de marcas se entreveró en más de 60 etiquetas disponibles. Y ahora, riesgosamente, a la falta de ilusiones 2009 puede sumársele la dificultad de elegir un buen espumante y ahí sí que estamos perdidos: imaginar que el brindis será con Sidra o Ananá Fizz le baja las expectativas al año entrante como si fuera la bolsa de Nueva York antes del salvataje financiero.

Aumentan las etiquetas
Pero primero es lo primero: si hay una buena cantidad de espumantes en el mercado se debe a que las bodegas siguen una estrategia de portfolio, como explicara en su momento un alto ejecutivo del marketing vitivinícola. Es decir, tratar de ubicar su marca en todos los rincones de las góndolas, así el consumidor despistado tiene la oportunidad de verla y recordarla. El leit motiv descansa en que los escaparates están organizados por variedad y ahí una marca –que es lo importante para la bodega- se diluye como una gota en el océano.
Claro que no todos los espumantes del mercado están ahí por ese motivo. De igual manera no todos son buenos, ni todos los integrantes de este recién estrenado pelotón tienen aptitudes para lograr el milagro que buscaba Oscar Wilde.
Entre los mejores, hay que apuntarle a los Nature, Brut Nature o Extra Brut, que por ser los más secos tienen mejor performance gustativa. Y eso, mejor cuanto provengan de la agraciada combinación entre Pinot Noir y Chardonnay, o como vinos separados. En cuanto a si debe ser elaborado por el método tradicional o industrial, no hay que hacerse mucho problema. Conviene saber que un champenoise, por haber fermentado dentro de la botella que llegará a sus manos, es único e irrepetible y que puede presentar diferencias entre sí; con todo el trabajo que lleva, son, de paso, más caros. El Charmat -así se llama la fermentación en tanques- en cambio es uniforme y da garantía a cada una de sus botellas. Glamour en el primer caso, funcionalidad en el se- gundo.

Qué comprar
Entre los Nature que caminan como para una cena íntima con brindis, Cruzat Larraín ($70) es una fija. También Rosa de los Vientos ($64), en nuevo rosé de Schroeder, bueno para la mesa.
En cuanto a qué burbujas poner cuando se juntaron primos, tíos, hijos y vecinos a encender la cañita voladora de las 00, ahí las pretensiones pasan por llenar las copas todas las veces que sea necesario, y el precio es una variable de ajuste. Con buena relación de calidad están Norton Cosecha Especial Extra Brut ($29), Saurus Extra Brut ($30), Nieto Senetiner ($29), y el recién estrenado de Esmeralda ($30), que si bien es un poquito secante, con turrones y garrapiñadas será infalible.
Con estas y algunas marcas insignia como Chandon o el bueno y barato de San Telmo, llegará a fin de año con el arsenal indicado para invocar un próspero 2009. Que como vienen las cosas, con que sea próspero resultará un éxito en el plano de los deseos concretos. Y sino, conviene recordar la consoladora frase que dicen que dijo Napoleón, sobre su bebida favorita: «en la victoria uno merece el champagne; en la derrota, lo necesita».

Written by danroc

16, diciembre 2008 a 12:52 pm

Publicado en noticias

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