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Los vinos reserva y gran reserva

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17/12/08
Fuente: Diario Los Andes

La recuperación -como vinos de calidad- de los términos “reserva” y “gran reserva” constituye un aspecto importante en razón de que fueron terminologías que, décadas atrás, habían sido bastardeadas para esquivar algunas disposiciones que se habían implementado para la industria. Además, se trata de un aspecto que va en pleno beneficio del consumidor. En un fin de año difícil, con una crisis financiera internacional que pone en riesgo las economías de base agraria, como es el caso de Mendoza y con mercados que restringen la demanda, tanto en el orden interno como el externo, hubo tres informaciones -en el curso de los últimos días- que corrieron en favor de la actividad vitivinícola …

La primera de ellas, la resolución de la Justicia rechazando las tasas “de abasto” que se cobraban en la provincia de Buenos Aires; la segunda, la autorización de utilizar chips para los vinos, equiparando la medida con otros países del mundo y en tercer lugar y quizás la más importante, la recuperación del valor de los términos “reserva” y “gran reserva” para los vinos argentinos.

En el caso de la tasa de abasto, la resolución del juez federal de Lomas de Zamora no hizo más que ratificar el planteo efectuado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura, al afirmar que es el único organismo autorizado, a nivel país, para efectuar análisis bromatológicos o fitosanitarios, por lo que prohibió a los municipios percibir un gravamen sobre las bebidas alcohólicas que ingresen al territorio bonaerense.

La decisión favorece a las bodegas, en razón de que eran éstas las que debían hacer frente a la tasa cada vez que enviaban sus vinos a la provincia de Buenos Aires.

En el caso de los chips, además de blanquear una situación ya existente, pone en igualdad de condiciones a los vinos argentinos con los del resto del mundo. De todos modos, y en el afán de defender al consumidor, se fijó que, con la utilización de chips se debe aclarar que se trata de un vino “roble” y se estableció enfáticamente que sólo cuando se utilizan vasijas de madera se podrá utilizar el término “barricas” o “crianza en roble”, a la vez que se fijan claramente las variedades de uva que podrán ser derivadas a ese tipo de vinos.

Si bien se trata de dos aspectos importantes, quizás lo más valioso surgió con la resolución del INV de recuperar los términos “reserva” y “gran reserva” para los vinos de calidad, tal cual sucede en el resto del mundo, e inclusive en la Argentina con otro tipo de bebidas alcohólicas.

Es un reconocimiento, también, para un importante número de bodegas que, trabajando bien y habiendo realizado fuertes inversiones, necesitaban una terminología adecuada para suministrar con claridad la información al consumidor.

Históricamente, los dos términos habían tenido la valoración correspondiente, hasta que, décadas atrás y en el afán de zafar de los bloqueos y prorrateos que se habían establecido para la industria, algunos inescrupulosos bastardearon los términos “reserva” y “gran reserva” y hasta hicieron los propios con la palabra “fino”.

Ahora se han puesto las cosas en su lugar y se han establecido normas estrictas para destacar la calidad de los vinos. Se exige una relación de 135 kilos de uva-100 litros de vino para los reserva y de 140-100 para los gran reserva (la relación es de 122-100 para los de mesa y 130-100 para los finos) y hasta se ha fijado que los reserva deben contar con una guarda en barrica de 12 meses para los tintos y de 6 meses para los blancos, y en los gran reserva de 24 meses para los tintos y 12 para los blancos y rosados.

Paralelamente, se establece con claridad que para lo dos casos sólo podrán ser derivadas uvas de alto valor enológico.

La vitivinicultura argentina ha tenido un crecimiento espectacular en los últimos años, en base a una decisión de los bodegueros de priorizar la calidad por sobre la cantidad de los productos que ofrecen.

Ello les ha permitido mantener el mercado interno -cada vez más competitivo como consecuencia de la irrupción de las bebidas sustitutas o cambios en los hábitos de consumo- y ganar espacios en el internacional, con un aumento progresivo en las exportaciones, a razón del 30 por ciento anual, superando actualmente los 650 millones de dólares entre vinos y mosto.

Por ese motivo resultan importantes las resoluciones del INV, surgidas de un diálogo mantenido con los propios industriales, a través de la comisión asesora técnica.

Pero, lo más importante, es que lo que en el fondo se está defendiendo es al consumidor, con información clara y precisa, para evitar cualquier tipo de engaño. Todo esto contribuye a reforzar el buen trabajo que ha realizado y el prestigio que ha alcanzado la industria en los últimos tiempos.

http://www.losandes.com.ar/notas/2008/12/17/editorial-398868.asp

Written by danroc

18, diciembre 2008 a 9:42 am

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