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Herencia de sangre y vino: bodegas López

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28/12/08
Fuente: Diario Los Andes | Gabriela Malizia

Un linaje, cuatro generaciones y el mismo amor por la actividad y por una empresa que cumplió 110 años de vida. Qué objetivos tiene y cómo es la actualidad de una bodega fundada en 1898. “El Vasquito”, la primera bodega, fue fundada en 1898 por don José López Rivas. Sus herederos cuentan cómo hicieron cuatro generaciones para seguir vigentes. Un despacho amplio, decorado hermosamente con muebles de estilo e imágenes de época, en el que no falta la luz, ni el montón de papeles de trabajo sobre el escritorio, pero en el que se respira algo de solemnidad. Allí recibe a Los Andes Carlos Alberto López, nieto del fundador de Bodegas López, don José López Rivas, “el vasquito”, que en 1898 comenzó en el distrito de General Gutiérrez (Maipú) su actividad de viticultor con sus hermanos, en una tierra arrendada, para enviar uvas de vinificación a Buenos Aires …

Junto a él están sus hijos, Carlos y Eduardo, cuarta generación masculina de López que lleva adelante la bodega familiar. El primero es director a cargo de la parte enológica, el segundo está al frente de la comercialización.

Como presidente desde 1995, Carlos Alberto López tiene una ascendencia de gran peso en los destinos de la empresa, y su palabra, vaya que si vale.

Suya, aunque compartida a pleno por sus hijos, es la decisión de conservar, como él dice, “los vinos de estilo López”, los clásicos como Montchenot o Federico López que se añejan durante largos años en toneles de roble francés.

Una recorrida por los intrincados túneles subterráneos donde se encuentra la planta de producción de vinos, y la zona de guarda y estiba, donde se destacan enormes toneles de roble, algunos de 1923, dejan en claro algo que Carlos Alberto López señaló al comienzo de la charla. La bodega no utiliza barricas.

“Los franceses dejaron de fabricar toneles después de la guerra del ?40, cuando los bosques fueron talados. Los bosques crecen lentamente, por eso Francia fabrica barricas y no toneles ahora. El tonel es mucho mejor, el intercambio del vino con la madera es más lento y, para nuestros vinos tradicionales eso es ideal”, argumenta.

A partir de este comentario, mucho de la charla posterior giraría en torno a los objetivos de López, el público de sus vinos, que parece ser muy fiel, el estilo de los vinos, que se divide en clásico y moderno, los espumantes afamados de la firma, pero sobre todo, a la oposición de López a elaborar lo que él considera vinos “parkerizados”.

Se refiere, obviamente, al gurú norteamericano Robert Parker y a su gusto por vinos con mucho cuerpo, especiados y de gran color.

Los vinos añejados en toneles, a diferencia de la moda actual, pierden color, se oxidan y van hacia los tonos teja o ladrillo. También pierden el brío de los vinos jóvenes, y su carnosidad, pero ganan en otras características, muy apreciadas por los tradicionales chateaux franceses, de los cuales López es admirador.

No por nada en la charla sale a colación el documental “Mondo Vino” donde los franceses critican a Parker y a los enólogos asesores de bodegas a nivel mundial, por -según dicen – “querer que todos los vinos sean iguales”.

Una fórmula exitosa

Juntos, padre e hijos, viajan por las zonas vitivinícolas del mundo para conocer más y poder comparar, testear y opinar. Les falta ir juntos a Australia, pero Estados Unidos y Europa ya fueron visitados.

Eduardo López menciona que en su último viaje a Italia escuchó de boca de los jóvenes dueños de bodegas que es necesario retomar prácticas del pasado en enología. “En Italia están volviendo a hacer lo que hacían los viejos. Visitamos 13 bodegas líderes y todos coincidían que se habían pasado demasiado de la raya, y acá está pasando lo mismo”, asegura.

Sobre este punto, Carlos padre añade que el trabajo con los vinos tradicionales se mantiene, porque las ventas nunca decaen.

“Para nosotros esto es un negocio, si viéramos que nuestros vinos tradicionales no se venden, cambiaríamos, pero hoy estamos en ventas bastante por encima de la media del mercado. Eso sí, si vas a un lugar de esos de moda, no vas a encontrar nuestros vinos. Nosotros estamos en muchos lugares, en el restaurante, en el almacén, en el supermercado, pero no en lugares fashion”, comenta con un guiño de complicidad.

A diferencia de otras, Bodegas López no está demasiado interesada en los mercados externos. Su único cliente internacional es Estados Unidos, pero hacia allí exportan desde 1939.

Un derrotero diferente

López, pese a que vendió una porción de su parte accionaria, es una de las pocas empresas vitivinícolas de Argentina que ha sobrevivido más de 100 años en manos de un mismo linaje.

La empresa recorrió al menos 105 años con la familia como su única propietaria. En 2003, empero, una de las hermanas vendió su parte, un 33%, al empresario Héctor Colella.

Hoy, la firma está dirigida por un directorio, cuyo presidente es Carlos Alberto López, con la vicepresidencia de su hermana Martha López de Naviera.

Los directores son Enrique Naviera, Eduardo López Laurenz (su hijo), Alberto. F. Di Carlo, Jorge Radivoj; el síndico titular es Clemente Alonso Hidalgo.

También hay una gerencia general y cuatro gerencias regionales.

¿Cómo hizo López para sobrevivir sin vender o desguazarse? “Ayudó mucho que mi padre José Federico fuese hijo único. Nosotros somos dos hermanos, pero yo me quedé con la bodega (el otro hermano fue presidente del Banco Regional de Cuyo hasta su venta hace unos meses). Mis hijos son dos varones y tres mujeres. Tal vez en el futuro, cuando haya que incluir a 16 nietos, conservar el mismo rumbo pueda ser más difícil”, evalúa.

De hecho, el derrotero de la mayoría de las bodegas familiares fue la disolución. “Seguimos juntos por una máxima que me dejó mi padre. Trabajar, trabajar y trabajar. Yo he estado aquí al menos 50 de los 110 años que tiene esta bodega”, se enorgullece el presidente de la firma.

Y añade: “Hoy no le debemos nada a nadie, si bien hemos pasado por momentos muy difíciles y tuvimos que endeudarnos. A las crisis las hemos pasado con prudencia y nunca nos enriquecimos. Lo más importante ha sido reinvertir permanentemente, cuidar al cliente, atenderlo bien y darle servicios”, resume.

El gran salto fue a partir de 2005, aunque la empresa se preparó modernizando maquinarias e infraestructura a partir de 1995.

Proyección de mercado

A fin de introducirse en nuevos segmentos de mercado, sobre todo para captar el gusto de los más jóvenes, López lanzó en 1994 su primera cosecha de Bodega López Xero, un vino joven con una etiqueta moderna, de varietales malbec y cabernet sauvignon, sumando luego el chardonnay.

En 1998 lanzó al mercado otra línea de varietales, Casona López, una línea compuesta por uvas cabernet sauvignon, merlot, syrah y chardonnay.

Hoy, sumándose a las técnicas modernas, López elabora un espumante con tapa a rosca. Se trata de Federico López, una partida limitada que ha tenido muy buena aceptación en el mercado.

A diferencia de otras bodegas, López no elabora vinos distintos para mercado interno y externo.

Paralelamente, la bodega fue adquiriendo expertise en un negocio paralelo que tiene hoy el vino: el enoturismo.

El éxito adquirido por la empresa en esta área la llevó a invertir más de U$S 1 millón en un Visitor´s Center que estaría terminado en abril del 2009. Se trata de un edificio de dos pisos donde habrá una sala de degustación- bar, un cine, dos baños, una cava para estiba de botellas, una cocina para realizar almuerzos o cenas especiales y un área de venta de vinos y merchandising.

Actualmente, la bodega recibe al año un promedio de 35.000 turistas. Estos invierten dinero en compra de vino y merchandising. Tanto así que las facilidades para ellos se mantienen con esos ingresos. En el lugar también se ha dejado un sitio para exponer las incontables piezas de museo -maquinaria y herramientas antiguas, etiquetas, afiches, botellas, barriles, muebles- que tiene la firma, y que habla a las claras de sus 110 años de historia.

Una particularidad que sólo empresas con tantos años como López tienen, es la cava de vinos antiguos. Un exclusivo rincón donde descansan botellas de vino añejadas, algunas de 1938, muy pocas. En el vestido de la botella se ve el paso del tiempo, y también sus inclemencias. De hecho, algunas etiquetas están más deterioradas que otra por una inundación ocurrida en Mendoza.

Estos vinos no se venden. Sólo están para ser disfrutados por los amigos, en algún cumpleaños que coincide con la cosecha, o en alguna ocasión especial, que merece ser celebrada con lo mejor.

http://www.losandes.com.ar/notas/2008/12/28/economico-400314.asp

Desde El Vasquito a un imperio en Mendoza

López dio sus primeros pasos en Buenos Aires en 1911 y a fines de los ´30 comenzó a exportar a EEUU.

domingo, 28 de diciembre de 2008

La marca fundacional de la bodega fue El Vasquito, que tenía la dirección del depósito y administración en Buenos Aires. El lugar de procedencia: “vinos de Maipú, Mendoza”. Y sus elaboradores: “Bodegas y Viñedos de José López y Hnos”.

En 1911, los principales bodegueros mendocinos formaron la Sociedad de Vitivinicultores de Mendoza. Entre los pioneros se contaban Tomba, Gargantini, Benegas, Escorihuela y José López y Hnos. con una producción anual de 20 mil hectolitros.

El libro realizado por López para su centenario relata que el establecimiento original tenía cuatro cuerpos de bodegas, galpones auxiliares, la antigua casona, habitaciones para el personal, sector de elaboración con piletas aclaradoras de agua, una pileta subterránea, un lugar de moledoras y 57 toneles y 68 cubas de roble.

En los años siguientes – cuenta la historia- los esfuerzos se dirigieron a incrementar la disponibilidad de vinos. En respuesta a la creciente demanda fueron aumentando la superficie de viñedos. Se incorporaron entonces la finca La Paloma, otra en Lunlunta, las fincas de El Canal y Cuatro Picos y Las Picazas.

La comercialización de los vinos se iniciaba con la llegada de los cascos a los depósitos y playas que tenía el ferrocarril de Buenos Aires, sobre la calle Godoy Cruz en el barrio de Palermo.

A fines de la década de 1910 comenzó a colaborar en la empresa el hijo del fundador, José Federico López y Fatás, padre del actual presidente de la empresa. Su incorporación efectiva se produjo en 1922 y significó un impulso decisivo para el crecimiento que experimentó la empresa en décadas posteriores.

Años más tarde, se produjo el alejamiento de Rafael, hermano del fundador. La razón comercial pasó a denominarse entonces José López e Hijo.

Con esta nueva conformación la empresa consolidó su crecimiento, acrecentó la superficie de viñedos y, especialmente, su capacidad de añejamiento en madera. Con esa idea entre 1923 y 1924 compró un importante número de toneles de roble de Nancy, Francia.

La etapa de consolidación de la firma se da entre 1928 y 1959. Los años ‘30 fueron fructíferos para la bodega, que vio nacer vinos que se convirtieron en sus clásicos como Chateau Vieux (1934). El diseño de la marca que lo identifica fue realizado por el propio José Federico López.

En 1938, a su vez, nació Rincón Famoso, otro de su clásicos. Fue en esa época en que los vinos de López ocuparon las mesas de los más prestigiosos restaurantes porteños, y comenzó una gran solidificación de la marca, que se vio reflejada en el comienzo de las exportaciones a Estados Unidos.

Entre 1960 y 1997, la época que López llama de “crecimiento”, nacieron otros clásicos como Chateau Montchenot, y los vinos de mesa y reserva Vasco y Vasco Viejo.

López en números

domingo, 28 de diciembre de 2008

Bodega: Está ubicada en un predio de 6 hectáreas, con piso superior y sótano. Tiene una capacidad total de 40 millones de litros, con sala de piletas de epoxi y otra de filtración y estabilización tartárica para tintos y blancos, y de 5,5 millones de litros de infraestructura para crianza en madera con 420 vasijas, entre toneles y cubas.

Viñedos: tienen 1.100 hectáreas de viñedos propios con fincas en Maipú, Lunlunta y Agrelo.

Champañera: es una bodega anexa que cubre un predio total de 2,5 hectáreas, con capacidad de elaboración de 1,3 millones de litros con los métodos champenoise y charmat.

Fábrica de aceite: En el predio está ubicada la planta de elaboración de aceite de oliva Marilen, con aceitunas del Valle del Río Mendoza.

Enoturismo: La bodega recibe 35.000 turistas al año.

Written by danroc

29, diciembre 2008 a 7:08 pm

Publicado en noticias

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  1. DE MI MAYOR CONSIDERACION: ME DIRIJO A USTEDES CON EL FIN DE INFORMARLE QUE LOS DIAS 10 Y 11 DE JULIO SE LLEVARA A CABO EN SAN RAFAEL EL 1º COGRESO DE TERAPIAS COMPLEMETARIAS, SERA DECALRADO DE INTERES CUTURAL Y DEPARTAMENTAL, DISERTARA PROFESIONLES DE ALTO NIVEL EN EL TEMA, Y NECESITAMOS SU COLABORACION PARA SOLVENTAR LOS GASTOS DE VIATICOS, HOSPEDAJE, COMIDAS, TRASLADOS DE LOS DISERTANTES, QUE VIENEN DE BS AS, NEUQUEN, Y AQUI EN SAN RAFAEL, NO PEDIMOS UN MONTO FIJO, LA IDEA ES QUE ENTRE TODOS PODAMOS REUNIR EL DINERO NECESARIO PARA ESTOS GASTOS.
    ESPERO SU RESPUESTA POSITIVA, POR ESTE MEDIO, MUCHAS GRACIAS, QUEDO A LA ESPERA.
    NORMA EDITH ISRAELSKY
    TERAPEUTA HOLISTICA
    ORGANIZADORA DEL EVENTO

    NORMA EDITH ISRAELSKY

    10, junio 2010 at 1:59 pm


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