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La guía de vinos

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11/01/09
Fuente: La Mañana de Neuquén | Joaquín Hidalgo

Austral Spectator lanzó a fines de 2008 su sexta edición. Pasa revista, en cata a ciegas, a 1.180 vinos de 214 productores nacionales. Esta vez la guía agitó el debate sobre la crítica especializada y el manejo del vino en Argentina. Una lectura lúcida y filosa para lectores curiosos. El mercado editorial del vino en Argentina está concentrado en un solo producto: las guías de compra. Daría la sensación de que los lectores, al menos a juicio de los editores, están sólo interesados en saber qué comprar. Porque las opiniones, las noticias y eventualmente la polémica pueden hallarse en medios o columnas especializados …

El caso es que hay una guía que merece especial atención por ser distinta: Austral Spectator, Viñas, Bodegas y Vinos de Argentina. Porque más allá de los puntajes y de la rigurosidad con que se elabora (lo explicamos más abajo), cumple en hilvanar los campos del vino con una mirada filosa y cuestionadora, que va del mismo ejercicio crítico al repaso de la literatura que se publica sobre el producto de la vid en el orbe.

La sexta Edición de Austral Spectator, aparecida a fines de 2008, supone la consagración de un modo libre de ejercer el periodismo enológico en nuestro país: un compendio independiente, en el que el paladar de catadores profesionales pasa revista a 1.180 vinos, provenientes de 214 productores de todas las regiones vínicas del territorio, con sus aciertos y desventuras.

Cómo se hace

Diego Bigongiari, su editor, es uno de esos personajes que se aprende a querer luego de que se trasciende su carácter áspero y meticuloso, de una curiosidad sin fondo. Carácter que al final es el alma que sostiene las más de doscientas páginas dedicadas al repaso de la «marea del vino argentino,» como escribe.

Bigongiari y su socio, Antonio Terni, han sostenido este proyecto con base a dos criterios de rigor: uno, la cata a ciegas; el otro, una rabiosa independencia crítica. Dos principios que le dan a la guía una singularidad especial en el mercado nacional donde, amén de los puntajes que lucen Brascó-Portelli o de las recomendaciones de Checa-Fialayre, logra ser el único proyecto que los ejercita en serio.
La cata a ciegas, discutible para muchas cosas, en el marco de Austral Spectator es la herramienta que valida toda crítica. Semana tras semana, entre abril y agosto de 2008, un grupo de catadores profesionales pasaron revista a un millar y medio de vinos para ellos ignoto: no conocían ni variedad, ni añada que les permitiera prejuzgar al producto que tenía delante. Sólo la copa con el vino, y una planilla en la que volcar los resultados.

Puntajes y descripción son luego comparados y tamizados, para obtener la crema y nata de esas catas, con la más humana objetividad a la que se pueda aspirar. Los más altos valores formarán los 69 «mejores vinos» según la guía y a criterio de su staff catador. Los resultados, procesados, permitirán decir cuáles son los que tienen mejor relación precio-calidad, cuáles fueron sorpresas, cuáles cayeron respecto a la añada anterior y así. Con un plus destacable: en este 2009 se recatan los mejores vinos de ediciones pasadas, como una guía de guarda verificada.

Independientes

En cuanto a la independencia de criterios, bien valen dos ejemplos publicados este año. El primero, está en la introducción. Bigongiari transcribe un mail en el que un enólogo (se omite cuál) le pide evitar la mención de sus vinos si los resultados de la cata a ciegas no lo favorecen. Le responde: «Nuestra publicación (…) no pretende transmitir sólo buenas noticias sino también regulares y malas, como toda la prensa independiente (…) Le haríamos un flaco favor a los creadores de vino si nos limitáramos a aplaudirlos y nos abstuviéramos de criticar sus fallos y errores».

El otro, son los vinos que el propio Bigongiari elabora en forma artesanal en su Barrancas del Cazador. Sometidos a juicio del panel de cata recibieron los peores puntajes de la guía. Están publicados al final y vale la pena leer lo que escribe sobre este hecho y cómo, más allá de que sus vinos sean demolidos en opinión del panel, sigue enamorado del producto que tanto esfuerzo le cuesta realizar y que le hace pasar los mejores momentos de su vida.

La crítica de vinos

El año pasado la crítica especializada atravesó un parteaguas con la campaña que lanzó Norton en mayo, cuando algunos periodistas y críticos comprometieron su imagen en la promoción de uno de sus productos a cambio de dinero. En ese marco, que exista una publicación como Austral Spectator, que hace eco del hecho, es un muy saludable.

Como periodista free lance he trabajado para la guía en diversas oportunidades. Primero como redactor, cuando era Sudamericana y cubrí otros países del continente, y luego como catador del staff permanente de sus últimas tres ediciones. Lo cuento en primera persona para que no se juzguen a estas opiniones como sesgadas sino más bien como personales. Para más, hay que leerla. En librerías cuesta 78 pesos.

http://www.lmneuquen.com.ar/noticias/2009/1/11/15582.php

Written by danroc

11, enero 2009 a 11:06 pm

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